En un mundo en el que los objetos se vuelven cada vez más desechables, los esfuerzos por preservar y organizar nuestras vidas digitales y análogas podrían cambiar la naturaleza de la historia tal como la conocemos.
Ravearchive.com un proyecto online que tiene como objetivo preservar y distribuir las mezclas hechas por DJs en las "rave" (término que se usa para describir las fiestas con música electrónica) de los años noventa, es uno de estos esfuerzos.
Los fundadores del sitio, dos aficionados a la música, esperan que su colección ayude a otros aficionados a evocar sus recuerdos nostálgicos sobre la movida fiestera de la época al tiempo que le enseñan a una generación más joven sobre los orígenes de los actuales géneros musicales.
"La 'rave' vino y se fue y no quedó mucho", dijo Dan Labovitch, el cofundador del archivo. Labovitch tiene 31 años, está casado y trabaja para una compañía financiera. "No es como el rock and roll, género en el que la música se sigue reeditando. Actualmente, se pueden sintonizar estaciones de radio que transmiten constantemente esa música". La escena del "rave" fue un momento de brillo de la cultura juvenil estadounidense.
A medida de que la música emergió desde productoras independientes y se distribuyó en discos de vinilo y en casetes, la industria no ha hecho un gran esfuerzo por preservar lo que produjo en el pasado.
Desde 1991 hasta 2000, los jóvenes se concentraron en clubes nocturnos, salones de fiesta y discotecas, cualquier lugar que pudiera soportar un sistema de sonido y unos cientos de adolescentes ansiosos por bailar toda la noche.
La música house, tecno, ácida, trance, floreció una década antes de que aparecieran los reproductores de música digitales y los MP3s. Fueron estilos creados por productores que trabajaron con sintetizadores, samplers y baterías.
Labovitch y Dorfman crearon el archivo digital y ahora lo mantienen en su tiempo libre.
Hoy en día, sitios web como Ravearchive.comes sólo un ejemplo de cómo en internet, personas dedicadas a un pasatiempo, emprendedores tecnológicos, archivadores profesionales e historiadores preservan, clasifican, archivan y distribuyen bienes culturales.
"La digitalización tiene un profundo efecto democratizador", señaló el profesor Stephen Brier del centro de graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. "Eso le da acceso a las personas a materiales y documentos a los que antes sólo unos pocos tendrían acceso", indicó el historiador y codirector del laboratorio de nuevos medios de comunicación en esa universidad.
Otros esfuerzos notables incluyen la página web: What's On the Menu(¿Qué hay en el menú?), un proyecto de la biblioteca pública de Nueva York que le pide a los usuarios transcribir la colección de 40.000 menús de restaurantes en papel, que datan de 1840.
La base de datos completa será un recurso valiosísimo para historiadores que quieran investigar sobre las tendencias culinarias, económicas y sociales, indicó Brett Bobley del National Endowment for the Humanities, una organización afiliada al gobierno de Estados Unidos.
Video Time Machine es una aplicación para iPad y iPhones desarrollada por dos programadores de Nueva York que selecciona videos de importancia histórica y cultural de You Tube y los organiza por año. Incluye videos musicales, anuncios publicitarios y tráilers de películas.
El profesor Stephen Brier asegura que internet facilita el acceso a material de archivo.
Cuando la "rave" se acabó y la música digital se erigió por encima de los casetes e incluso de los reproductores de CDs que los adolescentes tenían en sus dormitorios y sus bolsos escolares, las mezclas de los años noventa quedaron en el olvido o simplemente se desecharon.
Los dos - Dan Labovitch y Adam Dorfman – empezaron digitalizando sus propias colecciones de casetes mezclados, revistas y volantes de fiestas para colocarlos en la web en 2008.
A medida de que el proyecto atrajo la atención, los aficionados comenzaron a "subir" o a "colgar" en internet sus propios casetes-
Dorfman arregló sus casetes usando un software especial para editar la música y mejorar el audio.
Actualmente tiene alrededor de 1.000 casetes en su colección, lo que representa más de 1.200 horas de música. Cada pieza está organizada por el nombre del DJ.
(Fuente: BBC.co.uk)